Entrar en Tres Libras es cruzar la puerta de otra época. El restaurante ocupa las antiguas Caballerizas del rey, un espacio del siglo XVII en pleno centro de Madrid, a un paso de la Plaza Mayor. Aquellos muros, que un día alojaron a los caballos de la corte, hoy se reinventan como destino para los amantes de las carnes premium y las paellas. La historia del lugar se siente desde el primer momento y marca el tono de toda la experiencia: una cita con el pasado de Madrid y con la buena mesa.
Empezamos con la recomendación de la casa: su jarra de sangría. Basta un sorbo para notar que no es la sangría de siempre. Lleva un toque diferente, y se percibe enseguida, que la aleja de las versiones convencionales y la convierte en un imprescindible para abrir boca. Con la jarra en la mesa y el ambiente del local alrededor, la velada empezaba con muy buen pie.

Con el paladar listo, decidimos apostar por propuestas únicas de su carta, y el pulpo fue el gran protagonista.
Los puerros al horno con pulpo llegan sobre una salsa verde que aporta un sabor muy rico tanto a las verduras como al marisco. Es un plato en el que cada elemento suma y que demuestra que la cocina cuida los detalles.

Le sigue la ensaladilla rusa con pulpo, con una presentación muy original y bien lograda. El pulpo se une al resto de ingredientes en un maridaje de sabores redondo, de esos que sorprenden desde la primera cucharada. Sin duda, un entrante que hay que probar.

Si el restaurante presume de carnes premium, teníamos que probarlas. Elegimos el lomo alto, elaborado a la parrilla, con una textura perfecta y un punto que deja claro el respeto por el producto. Lo acompañan unas patatas que cortan en el propio restaurante cada día, un detalle que se nota en el plato, y un puré suave que equilibra la contundencia de la carne. El chimichurri le aporta un sabor único y le da el contrapunto ideal.

Otra de las especialidades de la casa es la paella, y la forma de servirla ya es parte del espectáculo: llevan la paellera a la mesa para que puedas admirarla entera antes de servirla. La cocción es perfecta y el resultado recuerda a la auténtica paella valenciana.
Nosotros elegimos la de pollo, pero la carta ofrece muchas más opciones: mariscos, paella de presa ibérica y arroz negro, entre otras. Al probarla entendimos por qué son de las más pedidas del restaurante.
Para cerrar, un tiramisú con el punto perfecto de dulzor, ligero y equilibrado, de esos que se disfrutan hasta la última cucharada. Un final dulce a la altura del resto de la comida.

La experiencia no termina en el plato. Los fines de semana, Tres Libras ofrece música en directo con piano, trompeta y hasta flamenco, que añaden ambiente y convierten la comida en una velada completa.
Tres Libras reúne lo que se le pide a un buen restaurante en el centro de Madrid: un entorno histórico único, producto de calidad, platos bien ejecutados y una propuesta variada que incluye carnes a la parrilla, paellas y entrantes originales. Una parada recomendada tanto para quienes visitan la ciudad como para quienes quieren redescubrirla desde la mesa.
Detalles:
📍Dirección: C. de Segovia, 13
📱Redes sociales: Instagram

