Ticuí

Ticuí: cocina mexicana artesanal, espacio único y una carta que sorprende

El restaurante que entra por los ojos, enamora por el paladar y deja con ganas de volver.
4.9
Puntuación

Cruzar la puerta de Ticuí es entrar en un mundo aparte: un espacio envuelto en verde, con detalles cuidados que logran lo improbable de hacerte sentir fuera de Madrid sin haber salido de ella. Hermano menor de Puntarena, pero con alma radicalmente propia, este restaurante ha conseguido plantar en el corazón de la capital un pedazo auténtico de México. Su nombre lo dice todo: ticuí, palabra náhuatl que evoca el origen, lo esencial, el comienzo.

La experiencia comienza, como debe ser, por los cócteles. La carta de bebidas invita a explorar: vinos, una amplia selección de agave en porciones de 20 o 40 ml, y cócteles de autor que merecen atención especial. El Canta y No Llores —tequila tequileño, pox, chipotle y jamaica— y el Tepachón —Ron Plantation Dark, jengibre, fernet, tepache de manzana verde y menta— son dos propuestas con carácter y elegancia. Ambos, perfectamente presentados, cumplen su cometido: abrir el apetito con personalidad.

Canta y No Llores y Tepachón

En esta visita, la propuesta especial del Taller de Ostiones —con producto traído directamente de México— marcó el ritmo de la comida. La Botana de Mar reunió ostiones, almejas con ponzu de chiltepín, sashimi de atún, vieiras en aguachile y hueva de trucha ahumada. Una combinación de sabores y texturas que transporta el mar a la mesa con honestidad y técnica. Un acierto redondo que deja con ganas de más.

Botana de Mar

El Rib-Eye de Atún es el plato que más sorprende: una costilla de atún rojo con reducción de vino tinto y cebolla caramelizada, presentada al estilo tomahawk. Solo o envuelto en la tortilla especial de la casa, es una experiencia en sí misma. Presentación, sabor y concepto en perfecto equilibrio.

Rib-Eye de Atún

El Pescado a la Talla —con adobo de chiles, frijol puerco y pico de gallo, servido entero con tortilla— confirma el dominio del producto del mar. La Costilla Black Angus, con piña y cebolla encurtida trinchada en la mesa, es el match perfecto de la noche: la combinación con la tortilla crea unos tacos que resulta difícil olvidar.

Costilla

La Carlota cierra el menú con precisión: helado de limón con leche condensada y trozos de galleta maría. Un remate refrescante, nostálgico y honesto, como todo lo que propone Ticuí.

Ticuí no grita su mexicanidad, la vive. Con tortillas hechas a mano cada mañana, técnica depurada y una estética contemporánea que respeta el fondo cultural del que se nutre, este restaurante ha encontrado su lugar propio en Madrid. Una propuesta íntima, pensada para compartir, donde cada plato justifica la visita. Imprescindible.

Ticuí

Detalles:

📍Dirección: C. de Cedaceros, 6

📱Redes sociales: Instagram

Ticuí
4.9
Puntuación

¡No te pierdas ninguna novedad interesante!

Al presionar el botón Suscribirse, confirmas que has leído y aceptas nuestra Política de privacidad.