En pleno corazón de la ciudad, Casa Nokiate se presenta como una neo-taberna latina donde el formato para compartir es la norma. El espacio combina mesas para una cena completa con mesas altas pensadas para ir picando, y su carta —firmada por el chef Gustavo Montestruque e impulsada por el fundador Pablo Velásquez— es una fusión entre Latinoamérica y producto español que merece la pena recorrer con calma.
Empezamos con las croquetas cremosas de jamón serrano, maíz y queso fresco, terminadas con una salsa spicy que les da un punto picante justo, sin taparlas. Buen arranque.

Para compartir, la empanada rellena de rabo de toro, cilantro y chicha de jora es de las que se piden por unanimidad en la mesa: relleno jugoso, especiado con acierto, y ese toque de chicha de jora que le da identidad propia.

En esta misma línea de platos para compartir, la carta suma otras propuestas que reflejan el carácter mestizo de la casa, como los torreznos de Soria con yucas revolconas y salsa acevichada, las bravas Nokiate con salsa de chipotle y alioli de lima, el tiradito mediterráneo de atún rojo o el bikini de steak tartare en pan brioche.
Entre los platos más contundentes, probamos uno de los mejores ceviches que hemos probado últimamente: pesca del día y gambas, pimientos de Padrón, aceite de pimentón y una leche de tigre perfecta de sabor, con el punto ácido exacto —bautizado en la casa como el ceviche Lima-Madrid.

Le sigue el lomo saltado, en su salsa característica, con patatas fritas y la carne en su punto —esa salsa es motivo suficiente para volver, y que en carta figura como “el lomo bajo”, inspirado en el tradicional lomo saltado peruano.

De postre, el alfajor relleno de dulce de leche cierra la experiencia con mucha dulzura, ideal para compartir en la mesa, acompañado en carta de propuestas elaboradas a partir de chocolate y helados artesanos. En la coctelería, propuestas de autor como La Botrana (ron Botran, vermut rojo, bitter de cacao y manzanilla) o el Spritz de hibiscus (vermut rojo, cava y flor de hibiscus) acompañan perfectamente el recorrido por la carta.

Para Gustavo Montestruque, la propuesta responde a una idea clara: “Queríamos construir una propuesta donde los sabores latinoamericanos dialogaran con ingredientes y recetas muy reconocibles para el público madrileño. Una cocina con raíces, pero también con libertad para reinterpretar y sorprender”.
Casa Nokiate confirma así su lugar entre las propuestas más singulares de Madrid para descubrir la cocina latina contemporánea, con una experiencia cercana, desenfadada y pensada para compartir.
Detalles:
📍Dirección: C. de San Bartolomé, 14
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