Passsta Bar

Passsta Bar: Pasta fresca, producto italiano de verdad y vistas a la Puerta de Alcalá

Un restaurante donde la filosofía del producto fresco no es un eslogan: es lo primero que ves al entrar.
4.8
Puntuación

Nada más cruzar el umbral de Passsta Bar, el escenario lo dice todo: embutidos italianos y expuestos al momento, pasta cortada a la vista del comensal, y ese ritmo artesanal que solo puede existir donde se trabaja con producto real. No hace falta leer la carta para saber que aquí se come bien. La propuesta del local que se puede disfrutar tanto en sala como en su espectacular terraza con vistas a la Puerta de Alcalá nace de una convicción clara: respeto a la materia prima y toque artesanal por encima de todo.

La visita comienza como debe comenzar en cualquier italiano que se precie: con una tabla de embutidos que no deja indiferente. Mortadela de pistacho, jamón ibérico, salame, porchetta, queso curado, burrata trufada, aceitunas gordas, taralli, nueces y rúcula componen un mosaico de sabores que combina lo mejor de Italia con guiños mediterráneos. Una entrada generosa, bien construida y visualmente impecable.

La Mixta

La carta de cócteles acompaña con solvencia: desde los clásicos —Aperol Spritz, piña colada, mojito— hasta una selección de vinos que hace honor a la tradición italiana. Una propuesta sin pretensiones, pero completa y bien ejecutada.

Llegamos al capítulo estelar: las pizzas. La Carbonara —con salsa de tomate, cacio e pepe, guanciale, mozzarella, parmesano y pimienta— es, sin exageración, una de las mejores pizzas carbonara que se pueden probar en Madrid. El guanciale recién cortado, la combinación precisa de quesos y el equilibrio de la pimienta le otorgan un perfil de sabor único, redondo y profundo. Una pizza que merece el viaje por sí sola.

Embutidos

Pero si algo define a Passsta Bar es, naturalmente, la pasta. Cortada al momento, con cinco variedades disponibles, la textura es una revelación para quien aún no conoce la diferencia entre pasta industrial y pasta de verdad. Dos platos resumen la visita:

  • Cacio e Pepe — Con pasta, queso pecorino, parmesano y pimienta negra, servida desde la rueda de queso. Se pidió en tagliatelle cortada al cuchillo, una técnica que vale la pena presenciar. Resultado: cremosa, equilibrada, con ese punto exacto que solo da la pasta fresca bien trabajada.
  • La Trufada — Con pasta radiatori, salsa bechamel de trufa negra. Para los amantes de este ingrediente tan característico, una propuesta cremosa, aromática y generosa en sabor. En su punto exacto.
La Trufada

El cierre llega con un tiramisú casero de café con mascarpone italiano. Artesanal como todo lo demás en esta casa, y tan bueno como cabría esperar después de una experiencia así.

Detalles:

📍Dirección:  C. de Salustiano Olózaga, 18

📱Redes sociales: Instagram

Passsta Bar
4.8
Puntuación

¡No te pierdas ninguna novedad interesante!

Al presionar el botón Suscribirse, confirmas que has leído y aceptas nuestra Política de privacidad.