En plena Calle Libertad, 5, en el corazón de Chueca, Ocote ha abierto una brecha de brasa, humo y mezcal que reivindica la cocina mexicana desde un lugar poco explorado en Madrid: el taco de brasa como ritual, no como tendencia. Entramos a probarlo y esto es lo que nos encontramos.
Desde que se cruza la puerta, Ocote propone una experiencia sensorial completa. La iluminación tenue envuelve la sala en una penumbra cálida que empuja la mirada hacia la plancha, donde el carbón y las manos rápidas del equipo marcan el ritmo de la noche. Los detalles sutiles de México —texturas, guiños artesanales y una estética que huye de lo evidente— construyen un salón que se siente informal en la actitud pero exigente en el sabor. Es, en palabras del propio restaurante, “la brasa como ritual, no como tendencia”.

Antes de llegar a los tacos, la barra de Ocote ya merece parada obligatoria. Su carta de cócteles ofrece variedades con diferentes destilados mexicanos, y probamos dos que valen especialmente la pena:
- Bloody Maria — salsa de árbol, jugo de tomate y cebolleta encurtida, mezclado con el destilado mexa que elijas: tequila, mezcal o raicilla. Nosotros fuimos con mezcal, y el resultado es un trago con carácter ahumado y un picante que despierta el paladar antes de la comida.
- Juan Piñas — coco, piña ahumada y Mezcal Calenda. Un cóctel de Brasas y Humo que equilibra el dulzor tropical del coco con el toque ahumado del mezcal, muy en línea con la propuesta de la casa.
Arrancamos la comida con las Papas Puercas: carne asada y tocino, mix de quesos derretidos, guacamole, salsa a elección, cebollas encurtidas y brotes de cilantro. La carne llega con un marcado sabor a brasa, y la combinación se sale por completo del típico plato de nachos. Un entrante perfecto para abrir boca y anticipar lo que viene.

Y es en el taco donde Ocote se diferencia de verdad, con una carta que se aleja de lo esperado y apuesta por cruces poco convencionales. Probamos tres.
El Taco de New York llega con cebolla, cilantro, queso fresco y aguacate. Un taco con mucho sabor, con la carne como protagonista absoluto.

El Taco de Rib Eye Gran Selección trae 60 gramos de pura carne vacuna, servido prácticamente solo. Aquí lo que manda es el sabor de la carne y la tortilla, y merece la pena probarlo sin distracciones.
El Taco Campechito de Asada combina txistorra de Navarra, cebolla, cilantro y torreznos troceados. Una combinación muy original, que cruza la tradición mexicana del taco con un producto español como la txistorra.

Terminamos con el Panqué de Elote: helado de licor de cacao y vainilla, tierra de chocolate con chile ancho y ceniza de tortilla. Al probarlo, la mezcla de sabores con notas de café aporta un diferenciador clave frente a los postres mexicanos más convencionales, cerrando la experiencia con la misma originalidad con la que empezó.
Con tortillas hechas a mano, una barra que entiende de mezcal y una carta que no le teme a los cruces de producto, Ocote se consolida como una propuesta de taquería de brasa distinta dentro del panorama mexicano de Madrid.
Detalles:
📍Dirección: C. de la Libertad, 5
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