Madrid volverá a ofrecer este verano una experiencia poco habitual en dos de sus piscinas municipales: jornadas en las que el uso de bañador será opcional. La iniciativa, que se enmarca en una propuesta de convivencia y diversidad corporal, permitirá a los usuarios decidir libremente si bañarse con o sin ropa de baño en un entorno regulado y respetuoso.
En la edición de 2026 se han programado dos citas dentro de la red de piscinas del Ayuntamiento de Madrid. La primera tuvo lugar el domingo 7 de junio en la piscina de Lago, situada en Casa de Campo, en el distrito de Moncloa-Aravaca. La segunda se celebrará el domingo 21 de junio en la piscina de Aluche, en el distrito de Latina. En ambos casos, la dinámica será la habitual de un día de apertura: acceso libre durante el horario completo y elección personal sobre el uso de bañador.
La experiencia no es nueva en la ciudad. En convocatorias anteriores, la participación fue notable, con cifras que superaron el 60% de usuarios que optaron por bañarse sin bañador, alrededor de 350 personas según datos de la organización. Estos resultados han impulsado la continuidad de la iniciativa dentro del calendario estival madrileño.
La actividad se desarrolla en colaboración con asociaciones nudistas y colectivos que promueven la normalización del desnudo no sexualizado en espacios públicos. Más allá del gesto puntual, el objetivo es abrir un espacio de reflexión sobre la libertad corporal, la diversidad de cuerpos y el uso compartido de instalaciones municipales desde el respeto.
Desde el Ayuntamiento de Madrid subrayan que, pese a la flexibilidad en el código de vestimenta, se mantienen todas las normas habituales de uso de las piscinas: está prohibido realizar fotografías o grabaciones sin consentimiento, no se permite el uso de vidrio ni música sin auriculares, y es obligatorio respetar las indicaciones del personal socorrista.
Asimismo, cualquier conducta que pueda generar incomodidad o ser considerada invasiva podrá ser motivo de expulsión, con el fin de garantizar un entorno seguro y tranquilo para todos los asistentes. Las familias pueden acudir con menores con total normalidad, ya que no se introduce ningún contenido adicional más allá de la posibilidad de que haya personas desnudas en el recinto.
Con esta propuesta, Madrid refuerza su apuesta por espacios públicos más diversos, donde la convivencia y la libertad individual se integran en el uso cotidiano de las instalaciones municipales durante la temporada de verano.
