En una de las zonas más elegantes de Madrid, el Barrio de Salamanca, ha encontrado su lugar un restaurante que no encaja del todo con los clichés del México folclórico que uno podría esperar. Sal Mestiza propone otra cosa: una experiencia que reinventa lo tradicional mexicano desde la modernidad, con una coctelería de autor y una cocina que evoca los sabores de México sin renunciar a la sofisticación.
Lo primero que llama la atención al entrar es la ambientación. Para ser un restaurante mexicano, el espacio desconcierta y eso es precisamente su mayor virtud. Un techo cubierto de espigas de trigo convive con una decoración elegante pero sin excesos, creando un ambiente que podríamos calificar de mestizo en el sentido más literal del término: ni puramente mexicano, ni simplemente europeo.

La carta de cócteles es el primer argumento de peso. El Mezcamaica abre el apetito con una combinación de flor de Jamaica, limón, mezcal 400 Conejos y licor de naranja. El resultado es exuberante, de perfil hipster y carácter tulum resortero que seduce desde el primer sorbo. Para quien prefiera algo más fresco, el Viento del Pacífico llega como su nombre sugiere: ligero y tropical, con mezcal o ron, zumo natural de piña, hierbabuena, jengibre, lima y falernum. Ambos cócteles son una declaración de intenciones: aquí el mezcal y el tequila son protagonistas, no mero relleno.

La propuesta gastronómica comienza con unas quesadillas fritas que rinden homenaje al mercado de Coyoacán: tortillas hechas a mano, rellenas de queso generoso y acompañadas de salsa verde y crema. La combinación de texturas y salsas da el toque original que diferencia a este plato de cualquier imitación.

Los tacos, imprescindibles en cualquier mesa que se precie, brillan en dos versiones muy distintas. Los tacos de short rib presentan una carne brasada y desmechada en su jugo, espolvoreada de chicharrón; la jugosidad y el sabor de la carne resultan difícilmente olvidables. Pero si hay que elegir unos favoritos, los tacos diputado se llevan el título: langostinos salteados y gratinados con queso sobre tortilla de harina de trigo, con cebolla tempurizada en tinta de calamar y mayonesa. Una combinación valiente que, con las salsas de la casa, alcanza un equilibrio extraordinario.

Entre los platos de la casa destaca el fideo seco, ese platillo humilde y reconfortante de la cocina mexicana de hogar como lo son los fideos en salsa de tomate y chipotle con aguacate y queso que aquí cumple su función perfectamente: anclar la propuesta en lo auténtico antes del desenlace dulce.
La comida concluye con un bizcocho de maíz acompañado de salsa de cajeta que merece párrafo propio. Esponjoso, delicado y perfectamente equilibrado con el dulzor acaramelado de la cajeta, es el tipo de postre que uno lamenta no haber pedido por duplicado.
Detalles:
📍Dirección: Calle de Lagasca, 103
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