Kote

KOTE: la nueva taberna asiática que conquista el centro de Madrid

Creatividad, producto y más de 40 platos para compartir en el corazón de la capital.
4.8
Puntuación

Hay aperturas que se notan nada más cruzar la puerta. KOTE es una de ellas. Instalada en pleno centro de Madrid, esta nueva taberna asiática llega con las ideas muy claras: producto de calidad, una carta generosa que supera los 40 platos y un espacio con tanta personalidad que ya te atrapa antes de que llegue el primero. No es un restaurante más con banderines de papel y salsa de soja en la mesa. Es otra cosa.

Entrar en KOTE es cambiar de coordenadas. El local está ambientado con una coherencia estética que se agradece, con detalles únicos y cuidados que evocan el continente asiático sin caer en el cliché decorativo que tanto abunda en este tipo de propuestas. Nada está puesto por casualidad. Las referencias visuales funcionan como una escenografía que predispone al comensal, que sin darse cuenta ya está en otro sitio antes de abrir la carta.

KOTE cuenta con una carta extensa, con más de 40 elaboraciones, que recorre distintos rincones de Asia apoyándose en producto de calidad y en presentaciones trabajadas que convierten cada plato en algo más que comida. Las raciones son de buen tamaño, lo que permite compartir sin quedarse corto y explorar la carta con comodidad.

Alitas de pollo

La noche arranca con el Rou Bao, un bao relleno de carne que llega acompañado de varias salsas pensadas para combinarse entre sí. El resultado es una secuencia de sabores que se superponen con inteligencia, dulce, salado, umami, sin que ninguno tape al otro. Un primer bocado que ya avisa de que aquí se han tomado en serio las cosas.

Continuamos con el pollo caramelizado, que llega a la mesa con ese brillo dorado que invita a no esperar. El punto dulce está medido con precisión: no empalaga, potencia. Es el tipo de plato que desaparece de la fuente antes de que alguien haya decidido a quién le toca el último trozo. Para acompañarlo, el arroz frito con soja es la elección natural. Llega en buena cantidad, con una elaboración sencilla pero efectiva, y cumple exactamente el papel que se le pide: complementar sin robar protagonismo.

Los rollitos de vegetales son una de esas propuestas que suelen infravalorarse en una carta asiática y que aquí merecen atención propia. Crujientes por fuera, sabrosos por dentro, con una salsa dulce que añade el contrapunto justo. Son ligeros, adictivos y desaparecen deprisa. Avisados quedan.

Langostinos tigre

Después llegan los langostinos tigre, y la mesa sube otro peldaño. Cremosos, con un sabor potente y bien definido, son de esos platos que se disfrutan en silencio, con concentración, porque cada bocado merece atención. El marisco está tratado con respeto y el resultado es contundente sin resultar pesado. Uno de los imprescindibles de la carta, sin duda.

Polvorón de Sichuan

Y entonces llega el polvorón de Sichuan. El postre que nadie espera y que todos recuerdan. La combinación entre la textura familiar del polvorón y los matices del Sichuan genera algo completamente nuevo, un sabor que el paladar no sabe muy bien cómo clasificar pero que acepta con entusiasmo desde el primer momento. Es el tipo de postre que hace que la sobremesa se extienda sola, mientras alguien en la mesa propone repetirlo antes de irse.

KOTE no es solo un restaurante. Es una propuesta con criterio y con ganas de hacer las cosas bien desde el principio. El ambiente, la carta, las raciones y el nivel de las elaboraciones forman un conjunto coherente que es más difícil de conseguir de lo que parece.

Detalles:

📍Dirección: Calle de la Princesa, 13

📱Redes sociales: Instagram

KŌTE
4.8
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