Madrid podría convertirse en uno de los principales escenarios de la próxima visita del Papa León XIV a España, un viaje que la Iglesia española sitúa de manera provisional en 2026 y que aún se encuentra pendiente de confirmación oficial por parte del Vaticano. Entre las opciones que se barajan, destaca la posibilidad de que el Pontífice presida una misa o vigilia multitudinaria en el estadio Santiago Bernabéu, un evento que, de materializarse, marcaría uno de los momentos religiosos más relevantes del año.
Fuentes eclesiásticas señalan que la Archidiócesis de Madrid y la Conferencia Episcopal Española trabajan ya en la fase preliminar de organización, con equipos centrados en aspectos logísticos, voluntariado y financiación, a la espera de que la Santa Sede defina fechas y programa definitivos. Desde el ámbito eclesial se insiste en la cautela y en que cualquier información debe considerarse provisional hasta que Roma emita un comunicado oficial.
El Santiago Bernabéu ha sido propuesto formalmente como una de las sedes principales del viaje, junto a otros enclaves de relevancia como El Escorial. La elección del estadio blanco evocaría la histórica visita de Juan Pablo II en 1982, cuando más de 150.000 jóvenes se congregaron en el entonces estadio para un encuentro que quedó grabado en la memoria colectiva.
Aunque no existe un calendario cerrado, los planes que se manejan apuntan a una posible visita entre los meses de junio u octubre, con Madrid como primera parada. En el caso de junio, el viaje podría coincidir con celebraciones de gran arraigo como el Corpus Christi y el Día de la Caridad, lo que reforzaría el carácter simbólico de la estancia papal en la capital.
El itinerario provisional incluiría también Barcelona, donde León XIV podría participar en un acto de especial relevancia en la Sagrada Familia, y Canarias, con encuentros de carácter pastoral y social vinculados a la realidad migratoria y de acogida del archipiélago.
Por el momento, la posible misa en el Bernabéu y el conjunto del viaje permanecen a la espera del visto bueno definitivo del Vaticano, que será el encargado de confirmar fechas, ciudades y actos oficiales.
