En una ciudad que no duerme y que lo ha visto todo, Bad Company 1920 ha conseguido algo difícil: sorprender. Este speakeasy de inspiración neoyorquina de los años veinte no comienza cuando te sientas a la barra, sino mucho antes: en el momento exacto en que pulsas el timbre.
Para acceder, los visitantes deben presentar una contraseña que puede encontrarse en la cuenta de Instagram del local, una propuesta que no solo sirve cócteles, sino que construye una historia alrededor de cada copa.
Nada en Bad Company 1920 está dejado al azar. La iluminación tenue, la música cuidadosamente seleccionada y cada detalle decorativo remiten a la efervescencia clandestina de los años veinte. El resultado es un local que respira autenticidad y que, año tras año, renueva su propuesta para mantener viva la sorpresa, siguiendo siempre el mismo concepto pero con novedades que invitan a volver.
Lo verdaderamente singular de Bad Company 1920 es su carta de cócteles, concebida como un viaje a través de la historia del arte. Cada creación está inspirada en una obra o movimiento artístico, y sus ingredientes no son elegidos al azar, sino que representan simbólicamente los valores y emociones de cada pieza.
El RUPESTRE — 15.000 A.C. rinde homenaje a La Cueva de las Manos, la famosa pintura rupestre de la Patagonia. El GÓTICO — 1.330 D.C. toma como referencia la Anunciación entre los Santos, donde la mandarina encarna el resplandor cítrico, el kalamansi simboliza la alegría, el azafrán la riqueza y profundidad, el amaretto la calidad del oro y el ron aporta una base robusta.

Y el EXPRESIONISMO — 1.893 D.C. dialoga con El Grito de Munch: el amaro representa la complejidad del dolor, el melocotón aporta una dulzura melancólica, la naranja encarna las llamas del lamento, la piña añade aroma a tormenta tropical y los arándanos, con su tono profundo, reflejan las sombras de la experiencia humana.
La carta continúa desplegándose a lo largo de distintas épocas y movimientos, convirtiendo cada pedido en una pequeña lección de historia del arte con sabor propio.
Bad Company 1920 completa su propuesta con una selección de bocados pensados para acompañar las creaciones del local. Entre las opciones destacan los Tequeños, rellenos de queso fundido con salsa de arándanos; el American Hot Dog, elaborado con salchicha Bratwurst de bacon y queso; y la Bastard Beef Burger, con ternera Angus, cebolla, BBQ Bourbon y queso cheddar.

Detalles:
📍Dirección: Calle de Miguel Moya 8
📱Redes sociales: Instagram

