Parmigiano Reggiano continúa consolidando su crecimiento en España y lo hace reivindicando uno de sus grandes valores: la versatilidad. Este icono made in Italy ha protagonizado en Madrid dos encuentros gastronómicos muy diferentes — en VelascoAbellà y Tribeca Bistro — que han servido para demostrar su capacidad para integrarse tanto en la alta cocina como en propuestas más desenfadadas.
Parmigiano Reggiano atraviesa uno de sus mejores momentos a nivel internacional y España se ha consolidado como uno de los mercados con mayor potencial de crecimiento para el Consorcio Parmigiano Reggiano, siendo el séptimo país del mundo que más Parmigiano Reggiano importa. Las exportaciones continúan creciendo (+2,5%; 1.875 t) y el consumidor español muestra cada vez un mayor interés por un producto que va mucho más allá del queso rallado asociado tradicionalmente a la pasta.
A nivel global, la demanda continúa creciendo (+2,7%) y ya supera la mitad del total de ventas, con un 50,5%. La facturación en consumo en 2025 alcanzó los 3.960 millones de euros y la producción también creció en comparación con el año anterior, alcanzando los 4,19 millones de ruedas, frente a los 4,079 millones de 2024 (+2,7%).

Con el objetivo de mostrar esa versatilidad, el Consorcio Parmigiano Reggiano ha celebrado en Madrid dos presentaciones gastronómicas en espacios y formatos muy distintos, pero con un mismo hilo conductor: demostrar que este queso puede ser protagonista tanto en la alta cocina como en propuestas más informales y contemporáneas.
Una de las presentaciones en Madrid ha tenido lugar en VelascoAbellà, el restaurante madrileño de Óscar Velasco y Montse Abellà, reconocido con una estrella Michelin y dos Soles Guía Repsol. En este tipo de escenarios, el auténtico Parmigiano Reggiano —elaborado únicamente con leche, cuajo y sal en las provincias italianas de Parma, Reggio Emilia y Módena, además de Mantua y Bolonia— es donde mejor expresa su complejidad gastronómica.
A través de un menú degustación y una cata maridada, se ha explorado la versatilidad del queso a través de distintas armonías con diferentes tipos de vino. Como reflejo de esta propuesta, los comensales que visiten VelascoAbellà podrán disfrutar durante un mes de un fuera de carta: sopa fría de verduras, berberechos y lascas de Parmigiano Reggiano de 30 meses de maduración, un plato que pone en valor la capacidad del queso para aportar profundidad y elegancia sin perder frescura.

Parmigiano Reggiano también encuentra su espacio en propuestas gastronómicas más desenfadadas y accesibles. Su capacidad para integrarse en recetas informales, aperitivos o platos pensados para compartir demuestra la enorme versatilidad de un queso que funciona tanto en elaboraciones complejas como en una cocina más cotidiana y social.
Así lo ha demostrado en Tribeca Bistro, uno de los restaurantes de moda en el circuito gastronómico madrileño, donde el queso italiano se ha adaptado de forma natural al recetario europeo contemporáneo. Durante el próximo mes, los clientes podrán probar los chips de berenjena crujientes con salsa pomodoro y espuma de Parmigiano Reggiano de 24 meses de maduración, una receta que explora el lado más cremoso, salino y umami del producto.
Más allá de la cocina, Parmigiano Reggiano se consolida también como un ingrediente capaz de dialogar con el mundo líquido. Dependiendo de su maduración, el queso puede encontrar afinidades con vinos blancos y tintos, champagne o incluso con cócteles clásicos como el Negroni o el Paloma.
