Madrid tiene su propio “hanami” y dura apenas unas semanas. Con la llegada de febrero, los almendros empiezan a florecer y transforman parques y jardines en auténticos paisajes de postal. Es uno de los espectáculos naturales más esperados del invierno tardío: delicadas flores blancas y rosadas que anuncian que la primavera está a la vuelta de la esquina.
Aunque la Quinta de los Molinos es el enclave más popular y cada año congrega a miles de visitantes existen otros espacios donde disfrutar de este fenómeno sin salir de la capital. Desde jardines históricos hasta senderos botánicos y huertas recuperadas, estos son algunos de los mejores lugares para contemplar los almendros en su máximo esplendor.
Tabla de contenidos
Quinta de los Molinos: el epicentro del “hanami” madrileño

Con más de 6.000 almendros repartidos en 21 hectáreas, este parque histórico del distrito de Ciudad Lineal se convierte cada febrero en el escenario más icónico de la floración. Sus caminos serpenteantes, el lago y las construcciones históricas crean el entorno perfecto para pasear entre nubes de pétalos.
Durante unas semanas, el paisaje cambia por completo y el aroma dulce de la flor invade el ambiente. Es, sin duda, la estampa más reconocible de esta temporada en Madrid.
Casa de Campo: floración entre senderos naturales

Lejos del bullicio del centro, la Casa de Campo ofrece una alternativa más tranquila para disfrutar de los almendros en flor. En la senda botánica —entre el metro Lago y la puerta del Zarzón— pueden encontrarse varios ejemplares que florecen a comienzos de febrero.
El recorrido permite además descubrir otras especies que prolongan el espectáculo floral hasta marzo, convirtiéndolo en un plan perfecto para los amantes de la naturaleza.
El Retiro y su rincón más secreto

Dentro de las 118 hectáreas del parque más emblemático de Madrid se esconde el Huerto del Francés, un espacio que reúne más de 300 almendros. Situado cerca del paseo Fernán Núñez, este rincón menos transitado ofrece una experiencia más íntima, ideal para quienes buscan disfrutar de la floración sin grandes aglomeraciones.
Además, el entorno histórico y la presencia de elementos tradicionales como la noria lo convierten en uno de los escenarios más especiales para capturar la esencia de la temporada.
Real Jardín Botánico: belleza en estado puro

A escasos metros del Paseo del Prado, el Real Jardín Botánico ofrece un entorno cuidado y sereno donde también pueden contemplarse almendros en flor. Rodeados de miles de especies vegetales de todo el mundo, los ejemplares florecidos aportan un contraste delicado y elegante en pleno corazón cultural de la ciudad.
Una opción ideal para combinar naturaleza y arte en un mismo paseo.
Huerta de la Partida: historia y vistas panorámicas

En el entorno de Madrid Río, muy cerca del Puente del Rey, la Huerta de la Partida recupera la tradición agrícola de la ciudad desde el siglo XVI. Entre sus árboles frutales destacan almendros que, en esta época, llenan el espacio de color y vida.
El mirador ofrece además una panorámica privilegiada que une naturaleza y skyline urbano, en una de las estampas más sorprendentes de la capital.
El almendro florece antes incluso de que broten sus hojas, lo que convierte su imagen en algo aún más impactante: ramas desnudas cubiertas por cientos de flores que apenas duran unas semanas.
Madrid ya ha comenzado a vestirse de blanco y rosa. Ahora solo queda elegir el parque, preparar la cámara y aprovechar este espectáculo efímero que cada año marca el preludio de la primavera.
