Madrid se rinde ante el fenómeno de las hamburguesas de pollo frito con personalidad propia. Con seis locales repartidos por la ciudad, Roost Chicken se ha convertido en uno de los referentes gastronómicos más seguidos.
La experiencia comienza con sus bebidas originales: la limonada de coco servida en un muslo de pollo y la limonada rosa, llamativa y refrescante, que anticipan la creatividad de lo que viene.

Como entrante, no hay que perderse el Maca-Roni, un delicioso plato de Mac & Cheese acompañado de pollo frito 12 horas marinado y especiado, bacon bits, salsa Roost y cebollino.
Las estrellas de la casa son las hamburguesas. La Jelly Bacon combina pollo frito marinado durante 12 horas, mermelada de bacon, queso americano, cebolla frita casera y salsa ranch, logrando un equilibrio perfecto entre dulce y salado. La Slaw, con su toque fresco de coleslaw, pepinillos y salsa Roost Chicken, aporta un giro refrescante y distintivo.

Cabe destacar los panes: suaves, aromáticos y con una textura impecable que acompaña perfectamente al pollo frito, que se mantiene jugoso y crujiente. Todas las hamburguesas incluyen patatas, a elegir entre finas, gajos o de boniato, y para los amantes del dulce, un mousse de galleta finaliza la experiencia de manera perfecta.
Roost Chicken no solo ofrece hamburguesas, sino una experiencia completa que ha conquistado el corazón y el paladar de los madrileños.
Detalles:
📍Dirección: Calle del Príncipe de Vergara, 4
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